El ser humano a lo largo de toda su historia no ha dejado de pensar. Ha pensado en cuánto es Pi, en cuál es la mínima división de lo que existe, en si la Tierra es plana o redonda, en si tres legiones podrán con unos cuantos bárbaros en un bosque, en cuál de los dos, Mozart o Bethoven, es el más grande compositor de la historia, en fin. El hombre puede pensar en todo. Pero también puede esquivar cualquiera de estas cuestiones. Un hombre puede pasar su vida sin saber que la raíz de dos es un número irracional, o pasar su vida entera sin saber siquiera si Hitler fue estadounidense o británico, o si Da Vinci es músico o actor. Pero un hombre jamás dejará de preguntarse ¿de dónde vengo? o ¿a dónde voy? o ¿quién soy en realidad? Por más ignorante o más sabio que uno sea, esas preguntas vuelven. Por más que uno intente sofocar mediante todos los medios estos cuestionamientos, siempre volverán. Incluso con más fuerza aún que antes.
Sócrates una vez dijo "Una vida que no es pensada, no merece la pena ser vivida." Es decir, una vida que no es examinada es una vida vacía, una vida que no persigue ningún fin, que anda para aquí y para allá, y que puede ser fácilmente dominada por otros que sí conocen cuál objetivo persiguen. Lo único que diferencia a un hombre de un animal es la capacidad de razonar, de preguntarse por qué existe, de preguntarse para qué existe, de preguntarse por qué el ser y no la nada.
Sócrates una vez dijo "Una vida que no es pensada, no merece la pena ser vivida." Es decir, una vida que no es examinada es una vida vacía, una vida que no persigue ningún fin, que anda para aquí y para allá, y que puede ser fácilmente dominada por otros que sí conocen cuál objetivo persiguen. Lo único que diferencia a un hombre de un animal es la capacidad de razonar, de preguntarse por qué existe, de preguntarse para qué existe, de preguntarse por qué el ser y no la nada.
Es por eso, querido lector que he decidido hacer este blog sobre filosofía. Para que juntos lleguemos a algún conocimiento, aunque sea básico, de nosotros mismos, del ser humano.